El liderazgo nunca está asegurado. En el horizonte aparecen nuevas amenazas que debemos entender y afrontar:

  • Nuevas grasas vegetales —por ejemplo: aguacate, pepita de uva, canola o salvado de arroz— que buscan posicionarse como alternativas “saludables” al aceite de oliva.
  • Nuevos países productores como Túnez, Australia, Chile, Argentina, Marruecos o Estados Unidos (especialmente California), que están empezando a ganar terreno.
  • La sostenibilidad, un eje clave del futuro. La sociedad exige alimentos sostenibles, con compromiso real con el medio rural y el medio ambiente. Nosotros lo somos, pero debemos demostrarlo y comunicarlo con hechos.

En resumen

Tenemos motivos para sentirnos orgullosos: España lidera el sector del aceite de oliva a nivel mundial. Pero ese liderazgo conlleva responsabilidad.
Si queremos seguir siendo referencia, debemos apoyarnos en las palancas que nos han traído hasta aquí:
Calidad. Sostenibilidad. Conocimiento de los mercados y de los consumidores. *
Comunicación constante y eficaz. Promoción.

Solo así mantendremos vivo el orgullo de decir que el mejor aceite de oliva del mundo sigue siendo español.